Nostalgias

Cuando uno vive lejos del lugar al que llama hogar, siente múltiples nostalgias.

Nostalgio a mamá y papá, y nostalgio los almuerzos domingueros en la mesa larga y con las largas sobremesas. Nostalgio los cafés de la noche con los amigosdetodalavida, ese refugio gratuito, y nostalgio a veces la carencia absoluta de novedad en el día.
Pero lo que más nostalgio, quizá, es a la Mariella que no tenía nada que nostalgiar. Y es que, amigos, esas ataduras invisibles son casi lo mismo que amarrarse los pasadores de ambos zapatos en un solo nudo.
A partir de mañana ya no nostalgiaré más – pero hoy déjenme un poquito.

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