De mi perro y las mariposas, de repente

Tengo un perro y se llama Poncho.

Pasó su primera noche conmigo bebiéndose toda la leche y llorando como un desdichado, pero a partir de su segundo día decidió adoptarme como líder de su manada porque, aunque tengo un montón de defectos, en el fondo soy buena persona. No llegaba ni a un kilo de peso y caminaba con dificultad, pero con el paso de los meses fui celebrándole sus primeras carreras, sus dientes nuevos, sus primeros trucos, los destellos de su personalidad y las risas infinitas que me regaló.

No le gusta: la aspiradora, los peluches de osito, el limón y el tomate, los gatos, el ruido de la alfombra cuando se sacude, dejar la tierra sin agujerear y el perro del vecino. Los vecinos, tampoco.

Le gusta: que lo rasquen boca arriba, su peluche de vaca, bañarse en los charcos, destrozar cajas, echarse la siesta al sol, comerse las margaritas del jardín, morder la escoba y hacerme creer que él no fue el que volcó el cubo de la basura.Siempre es él el quelo vuelca.

Pero lo que más le gusta es, quizá, perseguir la sombra de las mariposas.

Cuando no llueve damos paseos por un camino cerca de casa, el de los olivos y las amapolas. Sin falta, Poncho persigue la sombra de las mariposas, encaprichado y sin prestarle atención al camino. Corre tras ellas con el hocico bien pegado al suelo, buscándoles el tacto, el olor, decepcionado cada vez que alguna se esconde e incapaz de descifrar estas manchas oscuras que se mueven tan ágiles en el suelo, en los charcos, en el barro.

Lo veo y me veo a mí, porque yo también persigo las sombras de mis propias mariposas: sueños bonitos que no me atrevo a mirar directamente ya que, en un afán inconsciente por no cumplirlos, no me atrevo a ver más allá de sus sombras. La pregunta es si, como Poncho, me voy a emperrar en mirar al suelo o si, a diferencia de él, decidiré cambiar de perspectiva y reconocer que hay cosas mejores, mucho mejores, mariposas de verdad, que veré sólo si levanto (un poquito) la cabeza.

Ha sido un redescubrimiento del universo, de repente.

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