Sobre amor, química y timing

Nos conocimos con 17 años y no teníamos nada en común.

Yo era 80s y él era 90s. Yo venía de un cole de niñas bien, él llevaba el pelo largo y camisetas grunge. Él amaba la música de manera profesional, yo la apreciaba de manera analfabeta e ignorante. Él se las sabía todas, yo apenas sabía nada.

Es en momentos así donde aprendes que, fuera de los laboratorios, la química no conoce de leyes ni de fórmulas precisas. Nos deshacíamos en besos adolescentes al pie de las escaleras, en las puertas de los bares, a la salida de clases. Hablábamos madrugadas enteras sólo para seguir hablando a la mañana siguiente. Me escribía notas en mi agenda en días al azar: Hoy es un día cualquiera, pero podría ser un gran día si hacemos algo juntos. ¿Hacemos algo juntos? Nunca pude decir que no.

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